Por fin, después de errores bancarios y problemas varios, he conseguido lo que tanto llevaba esperando, mis 16, si cuéntenlos, 16, libros de Terry Pratchett.

Todos ellos en inglés, regordetes y con muchísimas aventuras por leer. De entre las cosas que me han llamado la atención es que son muy pequeños. Miden de alto 17,5 cm y de ancho 10,5; ahora de ancho, son muy anchos. Son monísimos y adorables, aparte de geniales. Después están los que se salen de la medida, y son libros del tamaño normal, el libro con ilustraciones y el libro infantil de ilustraciones (del único que me arrepiento, aunque ya se lo leeré a mis hijos algún día para empezar a engancharlos a Terry).

Hoy me he kevinizado un poquito más, consiguiendo un motivo para no parar de leer hasta el año que viene, o antes, y deseoso de coger cada uno de ellos con ese aroma especial que los caracteriza y absorber todo lo que pueda de ellos. Al fin leo la palabra original del autor, y no las traducciones, que por muy bien que estén realizadas, no son lo mismo.

Bueno, sin más dilación me pongo con ellos, que voy a tener un momento especial con ellos, EJEM.

Se me hacen los ojos agua.